De padres e hijos…

 

 

 Dicen los psicólogos y pedagogos que la “impronta” paterna y materna de los hijos es adquirida en el estrecho margen de los ocho primeros años de vida, aproximadamente. Después, su personalidad podrá ser modulada parcialmente tanto por factores y experiencias familiares como por todas aquellas externas que por situación o destino se pongan al alcance de su experiencia vital. Pero el fondo básico del carácter personal, la manera de interpretar y afrontar los retos de dicha experiencia será prácticamente, salvo excepciones, invariable a lo largo de su vida.

 

Yo creo poder confirmar en base a mi experiencia personal, que esta afirmación es bastante cierta.

Y mas concretamente, me gustaría aclarar que dicha impronta se reparte prácticamente en un 50% entre ambos progenitores. Siendo su herencia tan patente en sus características positivas como en las negativas. Ya sean biológicas o psicológico-emocionales. Por esto, los hijos nunca van a estar a salvo de un cierto lado oscuro en su personalidad. Olvidadlo. Un padre/madre puede ser “el Santo Job”, pero si el otro es un/a “Víbora”, eso es lo que hay… Una mezcla.

Escribo estas palabras empujado por la reciente actividad de nacimientos que se están sucediendo en mi familia y círculos cercanos. Algunos de sus protagonistas son absolutamente novatos en este suceso (el niño/a al menos, siempre), otros no tanto, y me pregunto yo si ante tanto estímulo emocional, son realmente conscientes de semejante responsabilidad.

No solo me refiero a una crianza responsable dirigida al recién nacido, intentando cubrir sobradamente sus necesidades biológicas y sociales (desgraciadamente, algunos no llegan ni a eso), sino en cual es el bagaje personal que casi de manera inconsciente, van los padres/madres a legar en esos primeros “ocho años” a esta reciente criatura. Y ante esta situación, no vendría mal un pequeño “autoexamen”, intuyo. Obviamente, aquellos que no hayan sido padres o madres, les resultará un poco mas complicado empatizar con esta situación… -“¿Impronta? ¿? ¿Que es esto?”-.

Será a partir de esta nueva situación cuando comprobaréis que cada ser que viene a este mundo es absolutamente único. Más aún cuando quien viene es un segundo hijo, en el que las diferencias se harán inevitablemente aún mas patentes, pues comprobareis que, aún viniendo de los mismos padres, cada hijo será completamente diferente.

Ante semejante suceso, nuestra visión de la vida sufre un cambio brutal. El paso de ser hijo a ser padre nos aporta ese punto de vista que quizá nos faltaba para acceder a ese estado de percepción de la realidad que solemos denominar madurez. Sin embargo, es un hecho que en la actualidad se está produciendo un descenso enorme en la cantidad de nacimientos, y aun ritmo inversamente proporcional al aumento de pacientes en las consultas de psicólogos. ¿Alguien puede explicarme el por que de todo esto?.

En mi opinión, creo que la principal causa reside o debe tener alguna relación con el pequeño detalle que he mencionado anteriormente. Pues tengo la impresión que en nuestras sociedades estamos sufriendo un notable déficit de madurez. Y que gran parte del motivo de este déficit se debe a que probablemente se esté dando una regresión en la calidad de la impronta que estamos aportando a nuestros hijos. De manera que hijos con adolescencias prolongadas, al crecer, dan adultos incapaces y con un elevado índice de inmadurez, que, a su vez, va ha repercutir en sus futuros hijos, si alguna vez tienen alguno.

Las expectativas no son nada buenas, ¿verdad?. Si el avance en la calidad de vida de nuestra generación en relación a la que soportaron nuestros mayores, es patente en aspectos tecnológicos, sociales y médicos, me temo que el problema radique mas bien, en un retroceso progresivo de nuestro desarrollo emocional.

El cual, volviendo a esos primeros ocho años, puede verse afectado de manera determinante por uno de los problemas que con mas frecuencia se está dando en la actualidad y que surge cuando, fruto de la inexperiencia o pertinente reflexión previa, confundimos la idea de que ser único no significa necesariamente ser especial. Porque ciertamente es así. La obviedad de que un hijo es o será  “especial” para unos orgullosos padres, no implicará que esté predeterminado a que también lo sea para el resto de la variada y también, única humanidad. Y esto conviene tenerlo a menudo en cuenta si queremos aportar una saludable inteligencia emocional a nuestro hijo. Pues para llegar a ser alguien realmente especial para el resto de la humanidad, necesariamente antes, habrá de esforzarse día a día y trabajar mucho mas duro que llegar a tener “algo mas que una cara bonita”, que por cierto, menguará con el paso de los años. Y ni aún así, el éxito estará asegurado.

Y no diferenciar correctamente estos dos conceptos desde el principio, acarreará posiblemente en el futuro ciertas disfuncionalidades tanto personales como sociales a estos individuos, los cuales muy probablemente, crecerán con una inherente incapacidad para superar los inevitables fracasos que le surgirán en su vida. Especialmente cuando descubran casi ofendidos o decepcionados, que el resto de los mortales no los tratan como “los reyes del mambo que se han llegado a creer que son”. Y llegado a este punto, ¿que “rey león” quiere ser destronado por su propio hijo?. Como resultado, ser padre/madre deja de contar como uno de los objetivos principales en las vidas de numerosas personas en estos días.

Lógicamente, una sociedad constituida en su mayoría por personas que se creen especiales, y por tanto, con tendencia a ser mas exigentes en “derechos” que en “deberes”, se complica bastante, pues así se conforma una realidad enferma, en la que el “deseo de recibir” predomina y desplaza al “deseo de dar”. Con casi todos sus miembros pidiendo sus merecidos privilegios, y mostrando que, prácticamente, todo lo que dan es suficiente motivo para exigirlos. Cuando en su mayoría dan lo que quieren (que suele ser “lo que les sobra”), y no lo que en realidad el resto de los mortales, les piden realmente. Y así, esta deriva que se forja de manera masiva desde la cuna, acaba dando con mucha probabilidad personas conflictivas, con problemas de disciplina, generosidad, esfuerzo y socialización en el colegio o propio ámbito familiar, con compañeros, profesores o hermanos, a los que toma mas como adversarios que compañeros de aprendizajes y mas tarde, con parejas a las que someter, dominar y utilizar. O sea, resumidamente, personas tóxicas, cuya intoxicación afecta y repercute tanto en sus conocidos como en su propia persona.

Esto es lo que pasa cuando partimos del mundo ficticio en el que nos han colocado. Y claro, -“¿que hace un ser tan especial como yo en este mundo rodeado de gente ciega que no me valora lo fantástico que soy?”-. Para este tipo de persona, los tóxicos son todos los demás. ¿A ver quien le dice que parte de una posición errónea, simplemente por ser falsa?. -“Disculpa querido/da, pero no eres tan especial como te crees”-… De hecho, semejante atrevimiento va a ser tan mal encajado, que probablemente dejes de formar parte, automáticamente, del elenco de fantásticos amigos de esta persona. Que lo sepas.

Una muestra eficaz de estos postulados la podemos observar nítidamente en las redes sociales. ¿Que loco se atrevería a mostrar sus propias miserias? Muy pocos. ¿Quienes cuentan con mas seguidores en las redes? Aquellos que se erigen en portadores del éxito en forma de fama, lujo o belleza. Particularmente llamativo es el caso de Instagram. Lo que surgió como una plataforma con especial prominencia del arte fotográfico, se ha convertido en un espejo de nuestras vanidades. Veo por ejemplo, a personas totalmente anónimas con miles de seguidores, cuyo elenco fotográfico siendo de una calidad mediocre, está basado casi exclusivamente en la exposición de su propio cuerpo. Y claro, os podéis imaginar los comentarios al pie de pantalla… ¡ejem!…Lógico. Porque, ¿a quien no le gusta ver un culo o unos bíceps bien trabajados?, porque está claro que hay que trabajarlos. Normalmente son glúteos fruto de gimnasio, o de “coger espárragos en el campo”, aunque de estos últimos, hay pocos en Instagram, la verdad. Por supuesto que no digo que no haya que hacer ejercicio, yo mismo lo práctico desde pequeño, y es absolutamente recomendable por los efectos saludables que genera, pero pensar que por eso, seréis especiales es ir demasiado lejos. Culos y bíceps trabajados hay millones. Y “seguidores”, también. Y todos, afortunadamente (a no ser que seamos extraterrestres…), son muy parecidos.

De similar manera, también han surgido tendencias sociales cada vez mas frecuentes que reflejan esta deriva, como los actuales “movimientos animalistas”. En los que el elemento animal toma preponderancia en detrimento del humano,  dando como resultado a una gran cantidad de personas que se rodean mas de animales que de otros seres humanos. Pongo por ejemplo un dato: en la ciudad de Barcelona, el año pasado se produjeron 11.000 adopciones caninas y 6.000 matrimonios… Como veterinario que lidia a diario con este tema, creo que esto merecería un artículo completo aparte. Pero para situarlo brevemente en relación con éste, solo mencionaré el hecho de que cada vez mas a menudo, nos encontramos con personas que “tratan a los perros como humanos y a los humanos como perros”. Tal es así, que la mayoría de escuelas de educación caninas coinciden en insistir que, en casi todos los casos, para corregir comportamientos anómalos de un can, es imprescindible, corregir primero al dueño. Y si esto no sucede, el adiestramiento esta condenado al fracaso. Lo cual ocurre mas a menudo de lo que pensamos.

Se trata de una manera fácil de ser especial para alguien, por supuesto. Para las mascotas,  su amo es “su dios”. Sin esfuerzo ni mirada crítica. Al menos eso piensan sus dueños. Y así, cada día me encuentro con animales cada vez mas confusos, antisociales y completamente al margen de la especie a la que pertenecen. O sea, por ejemplo, perros tan pirados o descolocados como sus dueños. Como el ejercicio físico, es muy bueno tener mascotas, lo malo es desubicarlos del verdadero valor que nos aportan. De igual manera, aunque no sea una premisa muy confortable de aceptar, de padres confusos y descolocados, saldrán hijos igualmente confusos y descolocados. Eso si, con honrosas excepciones que, a pesar de algunas nefastas improntas, cumplen ciertamente con la Teoría Evolutiva de Darwin

Pienso por tanto, que debería surgir otro movimiento igualmente masivo de “padres/madres conscientes”, con la intención de contrarrestar de manera eficaz este disturbio social en el que con frecuencia nos vemos envueltos. Padres con capacidad de autocrítica y con la suficiente lucidez para examinar cual es la impronta que van a legar a sus propios hijos, aquella que es impalpable o inmaterial pero mucho mas perdurable, e intentar en la medida de lo posible, que ésta sea lo mas digna posible y antes de que sea demasiado tarde. Herramientas útiles para que nuestros hijos progresen en sus vidas tanto o mas que nosotros, y que en ellas tengan la suficiente capacidad de aprender y apreciar todo aquello que nosotros, como padres/madres, no fuimos capaces en su día, de enseñar.

Por lo que a mi respecta, espero que así haya sido en mis “dos personas especiales”. Una de las cuales, acaba de volver de París tras haber vivido su primera experiencia universitaria, y haber definido por decisión propia lo que a partir de ahora, será su propio camino. Camino en cuyo recorrido encontrará sin duda tantos errores como aciertos, que deberán ser asumidos en su día por su protagonista. En este caso, como dijo Julio César al cruzar el río Rubicón con sus legiones, “la suerte está echada”.

Para él y para todos los hijos que algún día iniciarán su propio viaje, os dejo la traducción de uno de mis poemas favoritos que a mi juicio refleja de manera hermosa  todo aquello que un padre debería enseñar a sus hijos. “If” fue escrito por Ruyard Kipling en 1.895. Pero a mi juicio, actual como la vida misma y certero como una flecha en su diana… Espero que os guste tanto como a mi.

Peter.

Si…

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
están perdiendo la suya y te culpan por ello;
Si puedes creer en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero respetas sus dudas;
Si puedes esperar pacientemente sin cansarte en la espera,
o siendo engañado, no pagas con mentiras,
o siendo odiado, no das camino a tu odio,
y aún así no pareces demasiado bueno, ni hablas demasiado sabio.

Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo;
Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso
y tratar a esos dos impostores justo de la misma manera;
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho
tergiversada por malvados para engañar a los tontos,
o ver como se rompe todo lo que has creado en tu vida
y agacharte y reconstruirlo con herramientas maltrechas.

Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
y arriesgarlas a un golpe de azar,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir nunca una palabra acerca de tu pérdida;
Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para seguir adelante mucho tiempo después de haberlas perdido,
y resistir cuando no queda nada dentro de ti
salvo la Voluntad que nos dice: “¡Resistid!”.

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud
o pasear con reyes y no perder el sentido común;
Si ni los enemigos ni los queridos amigos pueden herirte;
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
Si puedes llenar el inexorable minuto
con sesenta segundos que valió la pena recorrer,
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: ¡Serás un Hombre, hijo mío!

Rudyard Kipilng.

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Amar, ¿para qué?… (2ª parte)

 

Dicen de los indios de la tribu Apaloosa de Norteamérica que sobresalían por la calidad indómita de sus caballos. De todos era conocido que solo sus miembros eran los únicos capaces de montarlos. Cualquier intento de montar un caballo apaloosa, estaba condenado al mas estrepitoso fracaso…

Con el tiempo, se supo que el motivo de esta característica radicaba en la particular manera que tenía esta tribu de domar a sus caballos. Éstos indios jamás domaban usando la fuerza bruta, sino todo lo contrario. El indio mostraba durante el tiempo necesario a su futuro caballo la complicidad de la amistad, acercándolo a los mejores pastos y al agua mas fresca, lo protegía de los lobos y parásitos, lo limpiaba y hasta dormía a su lado. Nunca consideraban a su caballo de su propiedad, porque no era necesario. Simplemente, nadie a excepción de él, era capaz de montarlo.                                        

Por eso, debes saber que si montas un caballo apaloosa, simplemente es porque él te deja. Y si le pides que galope, puedes estar seguro que correrá lo mas veloz que le permitan sus fuerzas, pues su entrega será total. Pero, de la misma manera, si lo maltratas y lo fustigas, su confianza desaparecerá súbitamente tal y como vino y no lo volverás a montar jamás.

 

De manera parecida, algo así nos ocurre a los humanos cuando decidimos dar el paso de emparejarnos a otra persona. Porque después del “fueron felices y comieron perdices” salen los créditos de la película pero… ¿Que sucede realmente después de las “mariposas” y la “magia del amor”?. He aquí la Segunda Parte que a menudo el cine olvida. Y claro, si olvidamos esto, después pasa lo que pasa.

Olvidamos que, como la vida misma, el amor no es un sprint hacia la felicidad de un “cuento de hadas”, sino que mas bien es una carrera de fondo, y que para llegar a la meta, lo que hay que tener es justamente eso, fondo.

Pues a lo largo de una relación entre dos individuos con mundos propios que se unen con la intención de compartirlos, habrá peligros que en mayor o menor medida podrán tambalear el amor ciego que surgió con los mejores propósitos al principio de esta historia en común.

Por citar solo a dos autores, aunque las referencias son numerosas, tanto Osho en su libro “Aprender a Amar” como Eckhart Tolle en “Un Mundo Nuevo Ahora”, advierten del principal riesgo en una relación que pretenda ser duradera. Algunos especialistas en el tema, describen el hecho de que el estado inicial de enamoramiento suele desaparecer alrededor de los dos años de relación, justo cuando las emociones químicas provocadas por las serotoninas y dopaminas liberadas en ese momento, comienzan lentamente a diluirse. Y justo entonces la necesidad de placer del individuo hace que se sustituya el placer bioquímico recibido, por otro mas personal y duradero. Por supuesto, me estoy refiriendo al Ego, ese que es personal e intransferible. Incido mucho en esto porque cada cual tiene el suyo que lo define o determina y en mayor o menor medida, todos son diferentes entre si. Los hay enormes, descontrolables, discretos, conocidos o ignorados por su propio dueño, etc. En todo caso, siempre están ahí. Definiendo una parte importante de nuestra propia individualidad. Pero como dice el Dalai Lama, “Tener ego es normal. Si tú lo controlas, genial. Pero si dejas que él te controle a ti, estás perdido”…

Hoy sabemos que este elemento preside gran parte de nuestras relaciones humanas, siendo determinante como motor en su desarrollo tanto armónico como turbador de éstas, según sea administrado por su propietario. Pero como estoy reflexionando en concreto sobre “Amar” y “Ser Amado”, centrémonos en describir aquel fenómeno en el que, tras diluirse la magia en la cotidianeidad de los días, la pareja empieza a dar paso al placer que exige su propio ego. Así, si no somos conscientes de ello todavía (pues este dominio forma parte de la madurez personal), mal gestionado provoca un disturbio que empaña una relación que en principio prometía mucho, dando comienzo una “guerra de dominación” que, como ya mencioné en la primera parte, es uno de los principales riesgos que ponen en peligro hasta la mas bendita relación. Entonces pasa lo que al caballo apaloosa, que si lo empiezas a maltratar, el caballo se vuelve otra vez salvaje y lo mas probable es que te acabe dando una coz.

Si entras en esa dinámica, solo tú podrás pararla. Es inútil buscar culpables a modo de excusa. Crear historias que justifiquen tu frustración, solo engañará a quien te lo permita, aunque ni así la realidad dejará de ser tal y como es. Es entonces cuando se pasa de amar a desear ser amado, o sea, recibir cuanto mas mejor, en una alocada carrera por ver quien da mas placer a su propio ego.

Entran entonces otros elementos que lo complican todo un poco mas. Otro factor que muchos autores marcan como enemigo en una relación es el miedo, principalmente a la libertad, pero también al fracaso o a la soledad. El miedo solo paraliza e impide cualquier tipo de decisión o gestión sensata de los acontecimientos. Y su mayor enemigo es el valor. O sea, la capacidad de saber afrontar los riesgos, frente a este progresivo cambio de actitudes, siendo consciente de lo que está en juego y asumiendo todas sus posibles consecuencias. Pues tarde o temprano, al otro lado de la cama, empieza a pedir paso el bagaje personal que cada individuo se ha forjado a lo largo de toda su vida hasta ese momento.

Llegado a ese momento crítico, todo dependerá del nivel de conocimiento saludable alcanzado sobre tu propio ego y el de los demás. Saber que parte de ti es real y cual es pura fachada producto de un ego que a priori es manifiestamente egoísta. Y de todos sin duda, el mas destructor es aquel que necesita para definirse como individuo, su posición jerarquizada en torno a los demás. En este caso, el ego pretende crear la falsa ilusión de que su dignidad está o va en directa proporción con la del resto de las personas que la rodean, surgiendo con frecuencia una febril tendencia al juicio y la envidia de éstas con la intención de reafirmarse a si mismo. Llegando así a convertir los días en una competición de comparaciones y juicios constantes, en especial con la persona mas cercana que tiene, que suele ser la pareja, y manifestando al mismo tiempo la contradicción de la ofensa fácil y desproporcionada cuando estos juicios van justo en sentido contrario.

Frenética carrera en la que como pareja vas a ser invitado a participar. Solo si tú te dejas llevar. El problema es que si te niegas, la decepción del ego de tu partener va a ir in crescendo hasta que, al ser consciente de que no le nutres, pierda el interés hacia tu persona. Lo cual es de lo mas recomendable, pues es la mejor manera de desprenderte de un individuo que frente a sus carencias y falta de madurez emocional, tiene la perniciosa intención de parasitar tu personalidad hasta reducirte a un “guiñapo calzonazos” o una “mujer objeto” según tu sexo… Lao Tsé diría que negarte a participar es el ejercicio de “dejar hacer”. Tu pareja dirá que pasas completamente de él o ella. Cuando en realidad mas que pasar de ella, lo que estás haciendo es ignorar la estupidez que surge de un ego mal orientado. Al fin y al cabo, ¿que es lo que nos mueve a relacionarnos con otras personas si no es compartir buenos momentos?. Para conflictos, ya nos pone la vida bastantes veces a prueba como para tener que inventarnos otros gratuitamente ¿no?.

A no ser que tus miedos te lo impidan, liberarte de ser el basurero de nadie no solo podrá ser beneficioso para ti, que te dará la capacidad de, conscientemente, relacionarte con quien te de la gana, en cada momento y sin expectativas que por si mismas se irán mostrando a ti a lo largo de los días, sino que también, con algo de fortuna, sirva como lección de aprendizaje en la otra persona con manifiesto déficit de madurez.

Finalmente, puede que des con aquella persona que con un recorrido parecido, haya llegado a donde tú, y este fenómeno tan común no ejercerá el peso determinante de una relación, que entonces si, será mucho mas duradera. Porque como entendieron los indios apalooza, cada uno es dueño de su propia vida, y si la comparte libremente contigo es simplemente, el mejor de los regalos. Y el mejor de los pagos, mostrarte agradecido.

Y si no se te cruza por tu camino, disfruta al menos del paisaje…

Peter.

 

P.D.: Y para alegrar un poco el día, aquí os dejo un tema de The Jungle Giants, que habla de “Hombres Domesticados”, que no caballos… Con su letra traducida.

-“Domesticated Man”.

Bueno, conocí a un hombre
que conoció a una chica que le robó su mano
Y luego su alma. Oh no!.

Entonces este hombre domesticado
perdió su corazón y luego a sus amigos
porque siempre estaba en casa.

Awoo, hombre domesticado.

Entonces se fue al trabajo
en su horrible coche
que compró porque estaba aburrido de su vida.

Oh, y su horrible esposa
se apuntó a un club para pasar el tiempo
cuando no estaba quejándose de él.

Awoo, hombre domesticado.

Bueno, conocí a un hombre
que dejó manipularse por una perra que le dijo que se fuera
pues él era un tipo al que no podía cambiar.

Ahora él camina por la ciudad
conoce a todos y pasa buenos ratos.
No tienes que vender tu alma por una hermosa chica. No.

Awoo, hombre domesticado.

Anagrama…

 

“Ante un camino equivocado, lo mejor es extraviarse”…

Peter.

 

Anagrama (Young the Giant)

Gente
En el medio
La vida es un enigma
No un juego de dados
No para un hombre que rueda con hielo.

Los días se vuelven
Más rápidos que un minuto
¿Cómo iba a saber yo esto?
¿Tú me avisarías?
Porque ellos son impostores
Echamos a perder el tiempo

Anagrama

Solo soy un mensajero
Es la última vez
Uno de estos días desearía que estuvieras

Un holograma

Si somos sólo pasajeros entonces
Es la última vez
Uno de estos días desearía que estuvieras

Toda la gente en
Medias blancas hablan con orgullo
Estarán agitando todas las banderas por la noche
¿Cual  decidiré?
Porque son impostores

Estoy inventando

Anagrama

Solo soy un mensajero
Es la última vez
Uno de estos días desearía que estuvieras

Un holograma

Si somos sólo pasajeros entonces
Es la última vez
Uno de estos días desearía que estuvieras

Pienso
Una mancha en la luz de tus ojos
Te veré en otro momento
Vamos nena, lanza los dados
Estoy sintiendo como si se fuera a romper
¿Esta vez las estrellas se alinearán?
Estoy pensando que es todo lo mismo

Anagrama

Solo soy un mensajero
Es la última vez
Uno de estos días desearía que estuvieras

Un holograma
Si somos sólo pasajeros entonces
Es la última vez
Uno de estos días desearía que estuvieras

Anagrama
Anagrama

Cuando una lámpara se destapa…

 

“Cuando una lámpara tapada tanto tiempo, se destapa aunque solo sea ligeramente por una de sus esquinas, puedes esperar cualquier cosa inesperada, sorprendente o hasta inexplicable, porque la luz que mucho tiempo ha estado oculta en la penumbra, sale si cabe, con mas fuerza y magia que todas aquellas que han discurrido libremente y a placer por cualquiera de las diversas estancias de esta azarosa existencia. Y dicen que su fulgor puede llegar a atravesar al mas obtuso de los objetos de la sala donde se encuentra”…

 

Así resonaban en mi cabeza estas palabras que un día me dijera mi padre, durante todos estos meses en los que mi ocupación principal fue leer y descifrar un libro que el destino de los días puso en mi mano. Y ya que, he de asumirlo, hacía tiempo que no experimentaba semejante nivel de sorpresa, tras pasar por la mía, hoy os lo pongo yo en la vuestra.

Se trata de un librito ínfimo, apenas un centenar de páginas, aunque solo en apariencia, en el que he colaborado directamente en la labor de edición y posterior publicación. Su título es “El Libro Mudo de Salomón” de mi buen amigo Galil Benshaul, publicado por la editorial Círculo Rojo a principios de este mes de octubre. Seis meses de intensa actividad y prolongadas ausencias. Aunque valió la pena, al menos para mi. Yo diría que se trata de uno de esos pocos libros raros y mágicos que extrañamente surgen cuando menos te lo esperas, escondidos y confundidos entre una multitud agolpada de otros ejemplares que pululan en estos atribulados días de escepticismo mediocre. Pues muchos de vosotros sabéis que octubre es el mes literario por excelencia. En este mes se hacen públicos importantes premios literarios como el Premio Planeta o el Premio Nacional de Narrativa, y las novedades editoriales llenan gran cantidad de los espacios publicitarios de estos días, así como los escaparates de las escasas librerías clásicas que aún milagrosamente sobreviven en nuestras ciudades. Numerosos libros se apilan en ellas esperando pacientemente a su futuro propietario. Y así, entre estas “columnas de Hércules” de papel, reposa también discretamente, este libro.

De hecho, su discreción es tal, que se ha publicado sin expectativas de ser éxito de ventas, lo cual ya es raro en este negocio. Y tras su lectura y análisis, confieso que no he podido evitar que me recuerde enormemente a otro “libro Mudo” igualmente excepcional y enigmático:  “El Libro Mudo de la Alquimia” o Mutus Liber, que fue un texto publicado en Francia en la segunda mitad del siglo XVII (1677) por el editor Pedro Savouret y firmado por un misterioso “Altus”. Durante mucho tiempo, considerado acróstico de Jacob Saulat, Señor de Marez. Aunque en la actualidad, su autoría, por largo tiempo desconocida y especulada, se ha establecido definitivamente y sabemos que en realidad, su autor fue Isaac Baulot, un boticario y estudioso en medicina de La Rochelle, nacido en la misma provincia en 1612. Al igual que éste, el libro que os comento consta de 13 capítulos. El Mutus comienza con un grabado de la Escalera de Jacob, y éste finaliza con una frase que hace referencia a la misma Escalera. El primero es considerado un aporte determinante en el desarrollo de la misteriosa ciencia Alquímica y éste, podría convertirse igualmente en un importante punto de inflexión sobre la también enigmática, ciencia de la Cábala. ¿Una extraña coincidencia?. Quien sabe, aunque al menos para mi, no existen las “casualidades”, y tengo la ligera sospecha de que tampoco es este el caso.

Porque han sido meses en los que he comprobado en persona lo apasionante que puede llegar a ser, cuando aquella frase de “la realidad supera a menudo a la ficción” se cumple con creces.

Yo diría que es el “libro de investigación” mas simple que he leído en mi vida, y sin embargo llega a unos resultados que inexplicablemente nadie había descrito antes y hasta la fecha. En suma, trata sobre el descifrado del significado o mensaje oculto en un objeto arqueológico con un enorme componente “mágico”, si es que aún queda alguno de éstos en nuestros días. Un objeto que ha sido capaz de perdurar a lo largo de estos siglos y proviene de los oscuros principios de la humanidad. Y cuya trayectoria ha discurrido por la historia sufriendo una serie de avatares tan rocambolescos como dignos de la mejor de las películas de Indiana Jones o Lara Croft. En ella han participado personajes históricos que van desde reyes, papas, rabinos y médicos judíos, aristócratas o el mismísimo Hitler, junto a otras completamente anónimas pero igualmente reales. Para liarla mas todavía, también participan hermandades o cofradías, tan conocidas unas (como los “Caballeros Templarios” por ejemplo) como otras que no lo son tanto. Siendo algunas tan recientes, que incluso pueden visitarse alguno de los espacios o criptas que construyeron durante sus conjuras. Cumpliendo así, con todas las condiciones necesarias para que semejante objeto acabe tomando finalmente, la forma del mito en la que se ha convertido.


Si no has adivinado ya el objeto al que me estoy refiriendo, te aclaro que se trata de la tan afamada y buscada por esos locos buscadores de Griales y Atlántidas, conocida como Espejo o Mesa del Templo de Salomón. Justo aquella que describiera con detalle el “Umberto Eco español”, el escritor Juan Eslava Galán en su libro “El Enigma de la Mesa de Salomón”. Una mesa de madera y oro que formaba parte del ajuar del mencionado templo, y que a lo largo de los siglos pasó de ser una simple mesa, a ser considerada, comparada o confundida con la mismísima “Mesa Esmeralda” del conocido Hermes Trismegisto, padre de las doctrinas herméticas y alquímicas. Mesa que tras el saqueo del Templo por los romanos, se trasladó a Roma, y de esta ciudad, pasó a manos de los godos. Los mismos que ocuparon España unos cuantos siglos atrás…

Como sabemos, el reino godo fue conquistado por los árabes junto con sus tesoros y aquí se perdió su rastro… o no. Porque a algún sitio tuvo que ir a parar, ¿verdad?. Como así fue, dando con su rastro investigadores y arqueólogos en los recientes años 80. Y de esta manera, el mito tomó definitivamente cuerpo al saberse la ciudad donde estuvo custodiado el conocimiento de este objeto en todo este tiempo. Ciudad cuyo curioso apodo con el que se solía conocer era el de “la capital del Santo Reino” y que por si aún no lo sabes, se trata de la ciudad de Jaén, situada en el sur de España.

Ahora, siendo un objeto real como pretende ser en sus reproducciones, es completamente accesible a cualquiera. Y en esta provincia, se pueden encontrar copias de la misma en diversos lugares públicos como plazas, calles o incluso restaurantes.

   

Como habréis podido comprobar, el tema engancha sobremanera. Mas aún cuando el mencionado libro aporta el “elemento sapiencial” que le faltaba.

Para el que logre dar con él, he de confesar que se trata de un pequeño librito de estudio, en el que se exponen los datos “a medio masticar”, por lo que no es apto para vagos. Mas bien, es recomendable leerlo con papel, lápiz y una buena biblioteca como Internet. De esta manera se extrae todo su potencial oculto y las 100 páginas acaban engrosándose en otras tantas no escritas, con lo que al final genera tal cantidad de apuntes, que uno no sabe cuanto de grande puede llegar a ser en realidad. Como he dicho, todo un ejercicio mágico. Una amiga mía (muchas gracias C.) que lo leyó, por ejemplo, llegó a llenar gran parte del suelo de su habitación con sus propios apuntes, ahí es nada…

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Visto lo dicho, que dentro del maremagun de libros que en estos días de octubre pueblan las librerías, haya uno, pequeñito pero insolente, que nos invite a trascender místicamente al margen de las corrientes imperantes cargadas de efímeras vanidades y en una sociedad donde, muy posiblemente, la trascendencia como único elemento de la consciencia humana que nos distingue del resto de componentes del reino animal, se encuentra tan menospreciada, es digno de resaltar. Mas aún si pensamos que al exponernos conceptos tan antiguos y hacernos cómplices de los mismos, pero con la perspectiva intelectual de nuestro siglo, este libro conecta sensibilidades y experiencias similares entre personas tan distantes en el tiempo y espacio como son aquellas que le dieron cuerpo en su día y éstas, que lo interpretaron.

Debe ser por esto que, cuando elementos ocultos de la historia se destapan e iluminan cosas que han permanecido en la oscuridad tantos siglos, y te hacen partícipe de ello, el placer es doble. Y la “conjura de los necios”, tiembla…

Aquí os dejo el correspondiente enlace para los interesados. A disfrutarlo calentitos en estas tardes de otoño.

https://libros.cc/El-Libro-Mudo-de-Salomon.htm

Peter.

 

“Trabajamos en la oscuridad, al servicio de la Luz”…
(Film “Assassin’s Creed”).

Arribando puerto…

 

Bueno pues después de una larga travesía que me ha mantenido lejos de este puerto, mi pluma puede por fin reposar su tinta en este rincón en el que compartimos al calor de una estufa las historias que ha diario nos surgen por esos tempestuosos mares de la vida. Zozobras, olas gigantes o remansos de calma que nos han tostado la piel y marcado con nuevos surcos nuestro atribulado rostro.

Todo comenzó hace un año, cuando a una persona muy importante para mi, le diagnosticaron un cáncer. No hay palabras mas ciertas que los hechos. Y tras esta noticia, consideré que era el momento oportuno para hacer “el petate” y emprender un nuevo viaje. Este viaje, sin saber donde terminaría, lo emprendí por ella y para ella…

Su elegancia matinal.

El sol ha estado bajo durante días
Una bonita flor en un florero
Una zapatilla al lado de la chimenea
Un violonchelo en su caja

Pronto esta bajo las escaleras
Lleva su elegancia matinal
El sonido del agua la hace soñar
Despertada por una nube de vapor
Vierte un sueño en una taza
Que endulza con una cucharada de azúcar
Y ella lucha por la vida

Cuando se pone el abrigo
Y lucha por su vida en el tren
Mira a la lluvia
Caer

Y lucha por la vida
Cuando entra en una tienda
Con un pensamiento que ha tenido
Por una amenaza
Paga su pan
Y se va…
Nadie lo sabe

El sol ha estado bajo durante días
Toca una melodía de invierno
El rayo la hace pensar
Oye un ruido tras la puerta
Tal vez una paloma con una carta
Tal vez un desconocido a quien podría amar

Y lucha por la vida
Cuando se pone el abrigo
Y lucha por su vida en el tren
Mira a la lluvia
Caer

Y lucha por la vida
Cuando entra en una tienda
Con un pensamiento que ha tenido
Por una amenaza
Paga su pan
Y se va…

Y lucha por la vida
Cuando se pone el abrigo
Y lucha por su vida en el tren
Mira a la lluvia
Caer

Y lucha por la vida
Cuando entra en una tienda
Con un pensamiento que ha tenido
Por una amenaza
Paga su pan
Y se va…
Nadie lo sabe.

“Her morning elegance”. (Oren Lavie)

No voy a relatar los detalles de todo un recorrido que ya muchos conocen, pero si puedo decir que salimos victoriosos y que el viaje continua.

A disfrutar el día!! Eso si, con música mejor…

Peter.