Amar, ¿para que?… (1ª parte)

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“Las noches que contienen sueños, son noches que duran días”…

Hace unos días tuve un encuentro con una buena amiga. Una buena conversación, al calor de una estufa y de una cena griega, a veces, puede dar tanto de sí como un buen libro. Un libro de pocas paginas, tan intenso como un poema, tan certero como un pensamiento lúcido…

Y así me ocurrió la otra noche. Una noche que despedía un invierno para dar la bienvenida a una primavera que, tímidamente asoma sus aromas. Una conversación en la que como otras veces, no necesité hablar de mi, aunque mis palabras hiciesen una sincera declaración de como soy, como pienso, como siento y como actúo.

En ella, principalmente hablamos sobre una palabra, o mas bien sobre todo el mundo que ésta describe, con sus intrigas y dudas. Como si de un libro se tratase, intentamos desmenuzar y traducir sus páginas, desde la ignorancia de aquellos que saben lo difícil que es alcanzar la certeza absoluta… Esta palabra estrella, que sobrevoló alrededor de aquella cena era FILOFOBIA.

Se conoce por filofobia al miedo a enamorarse y a todo un grupo de comportamientos y actitudes derivados del mismo provocados por este miedo. En suma, lo que se intenta evitar es el sufrimiento derivado del hecho de amar a una persona. Sufrimiento que no compensa el lado agradable y positivo del amor. El caso es que es una fobia que está aumentando su presencia de manera notable en nuestra sociedad haciendo que cada vez sea mas frecuente encontrar personas que viven solas y a dado lugar a un termino característico. Estas personas engloban lo que se conoce por la palabra “single”.

Curioso que me pregunten cual era mi opinión al respecto cuando yo en cierto modo, vivo solo. Aunque he de confesaros que jamás me consideré un single en sentido estricto, ya que ni participo de sus aspiraciones, ni defiendo mi soledad a capa y espada… En realidad, me considero una persona amorosa, en el sentido de que amo y me entrego a lo que me rodea, todos los días de mi vida. Pero, gracias a dios, no era de mi sobre quien íbamos a hablar, afortunadamente…

La gran pregunta era algo así como ¿que pasa si te enamoras de una persona con filofobia?. No parece una empresa fácil, no. Principalmente, porque estas personas no están por la labor. Ya que prefieren su espacio personal a caminar por el inseguro camino de la entrega que supone compartir tu vida con otra persona. Y hay que reconocer que este camino no ofrece en ningún caso el mas mínimo atisbo de seguridad, ¿o si?. Puede que en el fondo, dependa solo y exclusivamente de las personas implicadas. Quizá seamos nosotros mismos los que estamos en posesión de esa llave capaz de abrir la puerta de aquello que llamamos “confianza”. Porque la confianza es el mejor antídoto contra todo aquello que puede hacer naufragar la travesía compartida con alguien. Los celos, los complejos, las guerras por dominar la situación no tienen cabida en una relación donde existe la confianza plena. Pero antes de usarla, reconozcamos que necesitamos una abundante dosis de algo mucho  mas crítico y áspero. La “franqueza” de reconocer que estamos en el camino que hemos elegido y por tanto, y a pesar de los pesares, el correcto, con nuestros defectos y por supuesto, con los de la persona que tenemos frente a nosotros.

El principal escollo que encuentras es la pregunta ¿hasta cuanto estás dispuesto a dar, a ceder, a renunciar? porque para recibir, todos estamos gustosamente en la fila, ¿verdad? Decía Osho que “amar es dar”, o como me dijo una vez mi querida amiga T., “vivir solo y tener todo lo que necesitas, es bueno, pero… en compañía, es mejor…”.

Peter.

 

A cup of Peter

 

Georgia…

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Parece que por fin el invierno de este año asoma en “mi pequeño rincón” y se conjura para darme el tiempo justo para escribir un ratito por aquí. En este caso, para hablar de aquellas canciones que nos marcan y acompañan el resto de los días como aquella “Marca de Caín” en la frente…

Pues si, hace tiempo que no ando por aquí y me apetece reencontrarme con vosotros justamente con música. Y para ello, he elegido este tema. Con la versión subtitulada, para sacarle todo el jugo que se os antoje… ¿Quien sabe?, puede que para algunos sea incluso, un primer contacto con este autor. Fue compuesta por John Mayer, recordando el momento en que decidió dejar su localidad natal y marchar a Georgia (EEUU, al norte de Florida y Atlanta su capital…) a comenzar una mas que inimaginable por aquel entonces, carrera musical. Tiempo ha pasado desde entonces. Un tiempo que también ha pasado para mi, desde aquel día que, al igual que John, decidí cambiar de ciudad, y también de vida.

Pocas cosas me traje, pero una de ellas fue esta canción.

Puede que mas de uno este ahora en ese trance decisivo. En ese giro de timón que, a veces, tenemos que dar si no queremos perecer en el intento de vivir la vida con la intensidad y la pasión que se merece… Para ellos va dedicada, en un sutil acto de justicia.

Peter playing guitar...

Ahora, a “toro pasado”, puedo reconocer que todo valió la pena. Los errores y los aciertos que me llevaron a este lado de la orilla donde estoy. No somos ilusos ¿verdad?, y sabemos que el acto de vivir entraña riesgos, y tantas victorias como derrotas, pero hoy, justo hoy, puedo levantar las banderas de la victoria. Y sinceramente, mañana no lo se, ni me importa.

Pensadlo bien. Podemos darnos tantas piñas como nos hayan antojado nuestros errores, y levantarnos tantas otras, las que haga falta para seguir en nuestro camino. Hay cicatrices que pueden dejar rasgos tan bellos

Me gusta andar en la cuerda floja y jugármela, esa es la verdad… ¿A vosotros no? Pues vamos allá. ¿Dirección?:

GEORGIA“!!!…

A disfrutarla y mucha suerte, caminantes!!

Peter.

Cuando vuelas…

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Escalofríos repentinos me recorren
cuando surges de la nada y te muestras
como una agitación dormida
que de repente despertara.

Divertida, me coges y soplas a mi cara
levantando sirocos donde antes no había nada.
Me retas a encontrarte
mientras dibujas las sonrisas mas inesperadas.

Súbito el aire a tus pies te abraza
y me deja observarte, aún en la distancia,
en lo alto de un azul horizonte
que travieso, me alcanza.

Mírala, me haces pensar.
Es imposible atarla a la tierra
y sujetarla,
loca atrevida y desvergonzada…

Rematadamente hermosa
rabiosamente libre,
desnudas tu alma
cada vez que te alzas.

Como si nadie te viera,
se eleva tu corazón de fuego
sin saber,
como me gusta sentir
el aleteo de tus alas
cuando danzas…

 

Peter.
(“Cartas al oído de nadie”).

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Si Donatello levantara la cabeza…

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Hace ya mucho, mucho tiempo… Un chico  joven que estudiaba “Historia del Arte”, un día cualquiera, se sentó en su pupitre como siempre al final de la clase, abrió su libro y esperó a que pasase una mañana mas. Llegaron los días en que tocó hablar del “Renacimiento” de finales del siglo XIV y todo el siglo XV. Una época de esplendor que sucedió en Europa, allá por aquellos tiempos en que se salía de los tenebrosos años de la alta Edad Media. Años que fueron de hambre, ignorancia, epidemias y guerras. Tiempos en los que occidente, por fin, salía del oscurantismo y daba la bienvenida al conocimiento latino y griego, al arte y la ciencia…

“Donato di Niccolo di Betto Bardi”, mas conocido por el nombre de Donatello, (Florencia, 1386-1466) fue uno de los primeros artistas que originaron aquella fascinante corriente cultural. Cuando este chico imberbe tuvo acceso a algunas de sus obras, hubo una especialmente, que le llamó la atención. Simplemente esta obra, le pareció sublime. Se llamaba el “San Jorge” de Donatello. Y había sido esculpido por encargo de un gremio de coraceros, para la iglesia de San Michele de Florencia. De esta obra, Vasari decía… “en su cabeza se reconoce la belleza de la juventud, el ánimo y el valor con las armas, una vivacidad de gallardía terrible y un maravilloso gesto de movimiento dentro de la piedra”. Pero para este chico, esta pieza le decía mas. Encarnaba el gesto, el ideal que él en ese momento consideró el oportuno, el correcto, el camino que deberían de recorrer todos los hombres en el devenir de sus días. En palabras de su profesora, era la representación del “hombre del renacimiento”. Un hombre educado en el arte y en el conocimiento de las matemáticas, el latín, la literatura, la música, la ingeniería y la medicina, y todo ello sin renunciar al rigor de las armas, la práctica de la esgrima o la equitación.

Pasó el tiempo y un día ese chico, ya mas crecido, pudo admirarlo toda una mañana, allá en Florencia. Y aquel círculo fue cerrado.

Jamás habló de su admiración a nadie y menos aún, sobre su determinación de poder encarnar algún día él mismo, semejante ideal. No hizo falta. En mas de una ocasión, la envidia o el rencor de algunas personas, le tildaron, de manera despectiva, como un “repelente hombre del renacimiento”. Simplemente por compaginar el conocimiento que da el silencioso estudio de las mas variadas disciplinas, con las mas arriesgadas actividades físicas y deportivas…

Ha pasado el tiempo y, mirando a mi alrededor, a veces me pregunto que fue de ese hombre en nuestros días. Observo como todo se ha diluido y simplificado hasta tal punto de escuchar expresiones en la calle o actitudes que reflejan dos categorías en la sociedad, completamente distintas y aparentemente enfrentadas.

Están, por una parte, los “frikis” que representan el amor por el intelecto, el conocimiento o simplemente, la imaginación. Aparentemente débiles de actitudes atléticas, suplidas  por su capacidad intelectual. Y por otra, los “Ironmen” que se colocan justo al otro lado de la línea. Personas de cuerpos esculpidos a base de horas de gimnasio y consumo de proteínas. Fuertes de un carácter que le imprime el creerse poderosos en los deportes, e ignorantes al mismo tiempo de todo aquello que esté mas allá de la pantalla de televisión…

Y así, como seres gregarios que somos, se agrupan por estas afinidades y desprecian a los miembros de aquellas que le son ajenas.

Yo miro y remiro, y me pregunto qué fue de ese hombre, ¿donde quedó?¿como hemos podido llegar a esto? Si Donatello levantara la cabeza… Al menos, quizá estas letras levanten las miradas de algunos ojos que hagan cuestionarse cual es su actitud… o cual es la mía. Créeme, todo valdría si sirviese para romper las cadenas del escepticismo que da el imponernos unos límites que pueden llegar, equivocadamente, a encorsetarnos en una estrecha y miope actitud en el desarrollo de nuestro limitado tiempo de vida …

Ser ambiciosos y no renunciar a nada sin ni siquiera haberlo intentado. Casi nunca se puede prever el final. Deja de ser el espectador y actúa YA. Puede que te sorprendan tus resultados!!

Entre semejantes paisajes baila aún hoy este chico, divertido al ver como algunos cuando hablan “caen bellotas” o como otros se sienten incapaces de realizar cualquier esfuerzo físico. Pero no penséis, ni tan solo por un instante, que alguna vez se halla burlado de ninguno de ellos. Jamás.

Él calla, comparte y sonríe…

Peter.

 

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Si me rozas…

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A veces,
con el roce de una tecla
es suficiente.

Y puede desencadenar
todo un huracán
inabarcable,
irracional,
irresponsable,
y absolutamente,
irremediable.

Capaz de cruzar fronteras
saltar abismos.
Olvidar calendarios
y otros ajenos compromisos.

¿Podría, si no fueras tú
y yo no fuera yo,
ser todo lo mismo?

Quien sería tan arrogante
como para decirnos
que tu y yo no nos merecemos
elegir nuestro camino.

Si el simple toque de una tecla
desató un viento furioso,
dime qué reacción en cadena
podría avecinarse con el leve roce
de mi mano,
el mirar de tu mirada
o aún mas brutal,
la sedosa suavidad de tus labios
sobre aquellos que,
de momento,
todavía son míos.

A veces,
pero solo a veces,
un roce puede ser mas poderoso
que el mayor de los suspiros…

Peter.
(De “Cartas al oído de nadie”)

Ending this summer…

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Pues si, tristemente llegó el fin del verano, o al menos en lo que fueron mis vacaciones. Unos días que, mas que nunca, necesitaba. Si, es verdad que quedan unas semanas. De hecho para mí, Septiembre siempre tuvo mas encanto. El olor a tierra caliente mojada, o esos inolvidables chapuzones en el mar o la piscina bajo una suave lluvia… Si no lo habéis hecho aún, encarecidamente, os lo recomiendo. El caso es que el final del verano se barrunta en forma de frecuentes tormentas y días cada vez mas cortos. Y toca recoger el “chiringuito”. Todavía me queda desinflar las barquitas, colchón de agua y ponerle las fundas a las tablas de surf. La cera que tienen, se quedará donde está el resto del año porque no tengo ni fuerzas ni ganas de ponerme a quitarla…

El caso es que reconozco que esperaba con curiosidad estas vacaciones y ahora, una vez terminadas, confieso que puedo decir que las aproveché mas que bien. Atrás quedan ya, escapadas anónimas, sitios maravillosos, reencuentros entrañables y momentos de relax total. También quedan, las personas que conocí y sus sorpresas, tanto las agradables como las no tanto. Conocí personas que por sus referencias, no esperaba que me sorprendieran como así fue y otras, amargadas de la vida y en “guerra constante” con el mundo que les rodea. Lo que confirma mi opinión de que establecer “juicios previos” entraña una alta probabilidad de equivocarte. La misma historia de siempre. Las primeras se han ganado un hueco en mi corazón y permanecerán en el otoño que se aproxima. Las segundas, serán arrastradas a la nebulosa del olvido como se merecen.

Solo me falta en estos días procesar lo vivido y aprendido, darle el reposo de la distancia y esperar, para que me conceda, como si de un buen vino se tratase, una buena cosecha de enseñanzas y recuerdos…

Y hacerle sitio a un otoño que asomará tras estos días de brisas frescas de septiembre, rebeca y pantalones cortos, y las mencionadas y adorables tormentas del fin del verano. Porque viene empujando cargado de proyectos. A parte de que mis escaladas serán mucho mas agradables sin tanto calor, me han hablado muy bien de un picadero de caballos que no conocía y me he comprometido a conocerlo este otoño. Además tendré que buscar tiempo (no se donde) para mi escapada a “la city” de London para visitar a una amiga y otro poco para dar cuerpo a un nuevo proyecto literario en el que me he dejado embarcar… Por supuesto, éste no tiene en absoluto ninguna relación con nada parecido a la medicina animal… Os dejo la intriga, y ya os contaré algún día. Solo puedo deciros que es algo totalmente nuevo (Jejej!!). El “couchsurfing” con mi casa, rotundamente, tendrá que esperar, y una quedada con mis amigos “malabaristas” en Madrid, también…

Y mientras, como dulce despedida a este generoso verano, os comparto la que para mi será la canción de mi verano 2015. “Hold  my Hand” salió en marzo de este año y desde que lo escuché, me he vuelto un incondicional de Jess Glynne. Estoy convencido que esta pelirroja londinense viene para dar muuucha guerra. Por lo pronto, ha igualado el récord de Cheryl Cole, convirtiéndose en las dos únicas cantantes en colocar  cinco canciones en el número uno de las listas británicas.  Os la dejo con la letra incluida, porque hay canciones que son verdaderos poemas y ésta es una de ellas.

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Cogeos de la mano y a disfrutar del “fin del verano”!!…

Peter.