La mentira tiene piernas cortas…

 

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Hay muchas maneras de decir las cosas. Podemos exponer nuestro pensamiento a través de palabras dichas o escritas por otros. Palabras que, al coincidir con nuestra opinión, las hacemos nuestras por un breve momento. Es una manera de mostrarnos tal y como somos, pensamos o actuamos. Y eso debe estar bien, porque coincidimos en caminos que ya han sido transitados por otros. Pero quien sabe si el nuestro no ha hecho mas que empezar. Por esto, hay días en los que me apetece mostrarme sin coartada ninguna, es decir, escribir en base a mis propias experiencias y decisiones, aunque a menudo éstas hayan sido erróneas.

Hoy es uno de esos días…

A veces llego a la convicción, de que en esta cultura occidental, vivimos muy rápido, o muy lento. Nos relacionamos con todo lo que nos rodea de una manera apresurada y dejamos pasar los días de manera tan superficial, que cuando nos sucede alguna sacudida vital, drama, decepción o cualquier otro tipo de trauma, nos sorprendemos a nosotros mismos incrustados en el fango, haciéndonos preguntas que casi habíamos olvidado, del tipo: “¿que estoy haciendo con mi vida?, ¿como es que llegué aquí?. Si es la única que tengo y va tan rápido… ¿la estoy aprovechando correctamente o la estoy desperdiciando gratuitamente?”… Supongo que habrá respuestas para todos los gustos.

Por ejemplo, en las relaciones humanas, las que vemos y tratamos a diario, en la frutería, en el trabajo, en las escaleras de nuestra casa o en la calle, solemos gestionar la amistad mas por criterios de “interés” que por una “afinidad” real. Y vamos con las prisas que nos marca este interés o la lentitud que nos dicta la desconfianza, según se torne. Es así como hemos perdido la capacidad de gestionar uno de los mas preciados tesoros que tenemos a nuestro alcance, como es la “amistad verdadera”. Si, aquella que consideramos incondicional y duradera. Sin embargo en otras latitudes, este privilegio se mima y se cultiva como tal a diario, y un día vas a comprarte una tetera y no te la compras, pero pasas una mañana tomando un té con un desconocido y hablando de las cosas mas extravagantes o personales que te puedas imaginar.

Pero aquí, no. A menudo se confunde amistad con una súbita e  irreflexiva declaración de amor o sexo, o peor aún, con algún torticero interés oculto de tipo profesional o económico aunque todavía no se sepa exactamente cual (parece que toooodo girase alrededor de estos casi maniáticos y frenéticos intereses por el resto de personas). Y del mismo modo, si no se consiguen resultados positivos en este interés que ejerce de motor principal… “a otra cosa mariposa”. Por eso, estoy convencido que es todo un lujo encontrar a alguien que sepa valorar una amistad bien entendida… Por lo que a mi respecta, reconozco que tengo amigos entrañables que no me han aportado nada en absoluto, solo una simple, afectuosa y sincera amistad. Nada mas y nada menos. A algunos hace años que no nos vemos, pero cuando nos reencontramos es como si nuestro último día hubiese sido ayer…

Puede que este sea uno de los motivos que en parte pueda explicar el por qué últimamente no hago mas que leer desideratas que intentan luchar contra una de las plagas de nuestro siglo. Me refiero a la “frustración”  y la “depresión” que ésta genera. En ellas, frecuentemente, se da por hecho forzosamente necesario el  que la gente deba pasar por casi media vida cargada de múltiples experiencias de sufrimiento y torturadora decepción e insatisfacción, fruto de un exceso de carga en las expectativas sobre “lo que nos tiene que venir”, para llegar a alcanzar ese estado de conocimiento de si mismo lo suficientemente poderoso, como para alcanzar el propio control de su vida. Dentro de los límites que ésta le ha impuesto, claro. Entonces se dan cuenta que todo lo que obtuviste y obtendrás en el futuro será solo y exclusivamente a través de tu esfuerzo y determinación en conseguirlo. También los hay que llegan a la “rendición”, también llamada aceptación o resignación, abandonándose por completo a cualquier intento de lucha. Posiblemente sea así. En unos casos se salió victorioso, aunque también he conocido personas que ni por esas han madurado y se estrellan una y otra vez contra una realidad que no les gusta pero son incapaces de cambiar. Hay otras, las menos, que han tenido la habilidad de forjar su destino a pesar de las dificultades, desde pequeños…

De manera que la mayoría de los manifiestos suelen coincidir en semejantes planteamientos que podrían reducirse a interés, exceso de expectativas y decepción… para alcanzar un cierto “sentido común” en el azaroso ejercicio de vivir.  Pero ¿nada mas?. Porque yo creo que hay mas… Por si a alguien le sirviese de algo, he de haceros una confesión, yo odio la mentira. Para mi, la mentira es un camino torpe, lento y corto. Muy corto. Si, quizá no sea muy objetivo, pero es que tuve muy buenos maestros que, por supuesto, me ayudaron en numerosas ocasiones. Pero también conocí a otras personas que, de tanto mentir, llegaron a creerse sus propias mentiras, y así su mundo se fue alejando poco a poco de la realidad hasta el punto de perderse completamente y olvidar su camino de retorno. Aprendí tanto de los unos como de los otros. Solo tuve que observar un poco.

Si me hicieseis a mi la pregunta que  plantee unos párrafos mas arriba, os diría que jamás he tenido un día en el que me haya arrepentido de lo hecho en el pasado. Quizá mi merito haya sido simplemente decir siempre la verdad o no decir nada. Y afrontar en todo momento el resultado, por duro que pareciese. No lo sé. Y también tuve problemas, como todos, desde el día que cogí la mochila y decidí salir con lo puesto y “montañas de verdad”, de la casa de mis padres. O cuando decidí casarme y tener dos hijos maravillosos con una persona a la que no amaba (no como se debe amar a la persona que con la que desearías pasar el resto de tu vida). Sabía en todo momento que todo tenía “fecha de caducidad” y llegaría un día en el que tendría que despedirme de mis propios hijos. Aunque fue muy duro, no puedo decir que no esperase semejante final. Hacer esto a menudo significa dolor o sufrimiento. Pero es lo normal y lógico si decides tener hijos con la persona equivocada. Aceptar esto es asumir el dolor futuro pero también el placer de vivir con tus hijos cada día, como si fuese el último de tu existencia. Con semejante experiencia, y a pesar de todo, ¿No sería todo mas fácil si la franqueza dominase nuestras acciones y palabras por encima del interés? ¿Y si a través de ella marcásemos el ritmo al compás de los demás? La música de nuestra vida sonaría menos desafinada.

Porque cada uno canta su propia canción o al menos eso debería. Ahora con las redes virtuales, afortunadamente las distancias se han acortado tanto, que estamos al alcance de multitud de personas maravillosas que antes habrían pasado desapercibidas e ignoradas. Y cuando esto sucede, esas personas no están mas lejos que aquel amigo que vive al otro lado de la ciudad, pero hace años que no ves. Personas por las que uno cruzaría continentes si fuese necesario. Porque también, casi sin darnos cuenta, el estar al “tiro de una piedra” se ha convertido en estar al “tiro de un avión”, nada mas. Lo que no ha cambiado es el uso y abuso de la mentira, y lo mas fácil, sumado al morbo que esto nos provoca, es el curiosear en la vida de las personas que por algún motivo nos interesan. Y nos dedicamos a ver su “timeline” de cabo a rabo. Yo he de reconocer que jamás los miro. Solo observo su día a día. Mantiene alerta mi curiosidad y me aleja de juicios preestablecidos. Posiblemente pierda de vista aspectos increíbles de algunas personas, pero de todas formas, es imposible abarcar “el mar oceánico en un cubito de playa”. Además, de esta manera es tan fácil mentir (uno cuenta lo que mola pero suele callarse sus miserias, obviamente), que me parece una estupidez conceder tan elevado nivel de credibilidad. Sería como admirar un cuadro en porciones separadas. Reconozco que con esta nueva forma de relacionarse, he recibido unas cuantas solicitudes de amistad de gente que no conocía de nada. No son muchas, pero tampoco pocas. Y el otro día quise limpiar mi bandeja de “otros”. Conforme fui leyendo las notas me di cuenta de que por lo general, la mayoría eran un tanto surrealistas. Una chica incluso me decía… “¿por que no contestas?… Soso…”. A esta persona si le respondí. Solo le comenté: “¿Como sabes que soy soso? ¿así, tan rápido? … simplemente, es que no te conozco de nada, pero ya veo que tú si me conoces, hasta puede que mejor que yo mismo, figura”. Si por lo menos alguna hubiese escrito: “Oye, he visto que tenemos gustos e inquietudes por la vida que me parecen bastante parecidos o afines, y creo que sería bueno para ambos conocernos. Es por esto que me interesas y me gustaría conocerte, pero de verdad. ¿que te parece?”… Pero nada. Mensajes hubo muchos, para todos los gustos, pero en ningún caso me encontré ninguna nota con semejante ejercicio de franqueza… ¿De verdad es tan difícil?.

Así las cosas, no me sorprende que la torpeza se vaya abriendo un espacio entre las personas y la multitud a menudo grite sobre oídos absolutamente sordos.

En fin. Venga, sentémonos y tomemos ese té…

Peter.

A.-teddyappco

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4 comentarios en “La mentira tiene piernas cortas…

  1. Buenos días, Peter! 🙂
    Me gustó desayunar leyendo tus reflexiones que, casualmente hoy, dan un salto de lo imparcial a lo subjetivo. Convengo contigo en muchos puntos. Y es que la transformación que ha supuesto la irrupción de nuevas tecnologías y el vertiginoso ritmo diario hacen que las relaciones no sepan igual. No sé si mejor o peor, pues yo también pataleo en ese fango común que describes, pero desde luego todo cursa de un modo diferente.
    Respecto a la mentira te diré: yo creo que hay personas que se no se permiten no ver. Son las menos, por supuesto. Pero las hay. Y es que no permitirse no ver resulta a veces doloroso y es la evitación de tal dolor la que hace que nos distraigamos, nos digamos cosas jugando a dar rodeos, nos mintamos.
    Por lo que veo, hasta en decisiones fundamentales, tú no te has permitido no ver. Doloroso, sí.
    Honesto, también.
    La vida…

    • Muchas gracias por tus palabras Antinomia. Como comentas, toda determinación tiene su precio y ser honestos no tendría por que ser una excepción… Lo que me ha hecho pensar en que, en un futuro próximo, quizá debería dedicar unas palabras a “como gestionamos el dolor” inevitablemente presente en nuestras vidas, en la actualidad. Quien sabe…
      Ha pasado ya todo el día, así que… Buenas noches a ti también, Antinomia!! 🙂

  2. Nada realmente importante se hizo sin paciencia y dedicación,
    El respeto jamas debió ser una opción
    Con tu permiso, me gustaria hacer una critica (espero que constructiva)las tecnologías hay que saber usarlas y ni todo el mundo lo hará igual que tú, ni se debería prejuzgar porque prescindimos de un contexto común, eso asusta y no nos lleva a buen puerto, no facilita la comunicación (ten en cuenta que por escrito no se ven ni orejas gachas ni rabos acongojados), quizás por eso nos sentimos mas respetados, mas tranquilos y por lo tanto mas honestos, o al revés, en cuyo caso y haciendo referencia a tu texto no hay que perder de vista el ¿porque no contestas? y los tres puntos, (necesita que la contestes), de sus razones o la clase de persona que fuera no tengo ni idea, pero lo que si se, es que una falta de atención seguida de ignorar un “insulto picajoso” si es que se le puede llamar asi, de Una Mujer puede entenderse como una deliberada falta de atención, respeto o incluso desprecio (en el peor de los casos).
    Apropósito, sabrías decirme tu cuál es el femenino se caballeroso? Oye, he visto que tenemos gustos e inquietudes por la vida que me parecen bastante parecidos o afines, y creo que sería bueno para ambos conocernos. Es por esto que me interesas y me gustaría conocerte, pero de verdad. ¿que te parece?
    decia Sum Tzu en el arte de la Gerra – Ten a tus amigos cerca y a tus enemigos mas todabia
    espero que ningun animal, persona o diccionario fuera herido en mi exposición, oye esto puede ser hasta divertido!! (esta bien escribir esto aqui?)

    • Un poco largo si que es… jajjajjajaj!!! A ver, la honestidad implica el riesgo de aceptar las criticas o correcciones, y gestionar las nuevas formas de comunicación, significa también aceptar el fracaso de obtener una contestación (por ejemplo). Yo no juzgo, solo soy dueño de mi sendero. Estimo mi libertad en elegir a quien contesto y por supuesto, equivocarme. 😉 (El femenino de caballeroso… ¿podría ser… damarosa? 🙂 )

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